¿Cuándo viajar a Myanmar?

¿Cuándo viajar a Myanmar?

La mejor época: De octubre a febrero, época con las temperaturas más agradables y cuando suele llover menos.
Fechas más arriesgadas: El monzón que procede del sudoeste trae lluvias entre los meses de mayo y octubre. Eso no significa que no puedas ir, pero sí que debes contar con el hecho de que puedas ver llover varios días seguidos o, día tras día, tener unas cuantas horas de lluvia intensa.
Fecha especial que no perderse: Año nuevo birmano (mediados de abril). Ojo sin embargo con el calor, que es máximo entre marzo y abril, época en que fácilmente se pueden superar los 40 grados.

Objetivo: Birmania

Si te estás preguntando la mejor época para ir de viaje a Myanmar, o Birmania, lo primero a tener en cuenta es su clima tropical. Así, las mejores fechas son entre octubre y febrero, ya que es a finales de septiembre cuando suelen terminar los monzones (las lluvias tropicales que, si bien no siempre caen todo el día, te obligan a estar bien cubierto un par de horas diarias como mínimo).

La época de lluvias coincide con el verano europeo (un poco antes, pues comienza a finales de mayo, principios de junio), y los aguaceros dificultan bastante la comunicación, especialmente en zonas con caminos no asfaltados.

El país, fronterizo con India al oeste, con China, Tailandia y Laos al este, y bañado por el Mar de Andaman, es una República cuya capital, desde el año 2005, es la ciudad de Naipyidó. Antes de un golpe de estado militar, ocurrido en 1988, el país era conocido como Birmania. Es un país muy grande, con 678.500 kilómetros cuadrados, y sus ciudades más pobladas son Rangún y Mandalay.

En Birmania debes visitar, si es tu primera vez, los templos de Bagán, situados en la región de Mandalay, al centro del país, una planicie que vivió el esplendor del Reino de Pagan, y que entre los siglos XI y XIII vio como se construían cerca de 10.000 templos, monasterios y pagodas. De ellos, más de 2.000 se conservan y pueden visitarse, en lo que constituye un espectáculo comparable al de Angkor Watt, en Camboya. Hay turistas en Bagan durante todo el año, pero es una zona muy calurosa, algo que la hace casi invisitable en marzo, abril y mayo, cuando los termómetros alcanzan su tope en el país. La protección que de los monzones brinda desde el oeste un macizo montañoso hace que la zona de Bagan sea considerada como una de las zonas secas de Birmania, ya que llueve mucho menos que en la costa durante los meses de lluvias, de mayo a octubre.

Por proximidad (hay 180 km de distancia con Bagán), la ciudad de Mandalay es también parada obligatoria en Myanmar. Con casi un millón de habitantes, es el hub económico de la zona y la antigua capital del país, y es mucho más que la ciudad por la que pasar para ir a Bagan. Vale la pena explorarla un poco, visitar sus templos, comprar artesanía en sus mercados y disfrutar de la convivencia de la ciudad con el río.

Otra visita imprescindible pasa por Yangon, o la antiguamente llamada Rangún, la ciudad más grande del país, la que hasta 2005 fue su capital y verdadero motor económico del país, pues en ella viven cerca de 4,5 millones de personas. En la época de lluvias, de mayo a octubre, es de las zonas del país donde más llueve.

Myanmar es, sin duda, un país políticamente complicado, victima de una férrea dictadura que da tímidos pasos hacia la apertura democrática, con un largo historial de conflictividad. El país estuvo en 2010 en las portadas de los periódicos de todo el mundo porque la que internacionalmente es considerada la líder del país, la premio Nobel de la paz, Aung San Suu Kyi, salió de la prisión tras más de veinte años de diversas formas de cautiverio. Ahora como virtual lider de la oposición (no puede presentarse a las elecciones), se espera que su partido logre una cómoda victoria en las que parece serán las primeras elecciones verdaderamente libres en los últimos 25 años en Birmania.
Recientemente, Myanmar ha vuelto a las primeras páginas de la actualidad por la discriminación racial existente en el país con la minoría musulmana de los rohingya, un colectivo de cerca de 1 millón de personas, concentradas en el oeste del país, y al que el Gobierno no reconoce como ciudadanos birmanos. Las imágenes de los Rohingya huyendo del país en barcos saturados, en imágenes que recuerdan a los cayucos con emigrantes africanos o a los barcos que se hunden en las aguas del Mediterráneo procedentes de las costas de Libia.

Turismo en Myanmar

También llamada la tierra dorada, ya es cada vez más difícil aseverar que este es el país del sudeste asiático menos ‘alterado’ por el turismo, pero es realmente un placer para los sentidos por sus paisajes, su tranquilidad y su gente.

Birmania es un país a experimentar. Maquíllate con su Thanaka (que da un agradable olor parecido al sándalo), prueba sus caramelos de savia de palma (el chocolate birmano), piérdete por sus mercados y prueba todas esas frutas maravillosas, mójate en su fiesta del Año Nuevo, trata de entender qué pasa en los templos budistas, siente la vida fluvial por el rio Irawady y, sin duda, interactúa con su gente. Birmania es un destino de esos que no se olvidan nunca.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *