¿Cuándo viajar a Guatemala?

¿Cuándo viajar a Guatemala?

La mejor época: De finales de noviembre a finales de mayo, fechas de la estación seca. Sin embargo, es de los pocos países en que puedes plantearte un viaje en casi cualquier época del año: se publicita, y con razón, como el país de la eterna primavera.

Fechas más arriesgadas: La mayor parte de las lluvias en Guatemala cae de septiembre a octubre (en noviembre también suele ser muy lluviosa la zona del Petén, donde se ubica el impresionante conjunto de Tikal). Junio, julio y agosto son también temporada de lluvias, pero en la mayoría de años suponen algo soportable (aguaceros por la tarde, cortos e intensos).

Fecha especial que no perderse: Más que una festividad, te recomendaremos que no dejes pasar un día de mercado en Chichicastenango. Son los jueves y los domingos. Te enamorarás del color y enloquecerás con las compras de artesanía y las tradicionales telas guatemaltecas.

Lugares imprescindibles: Antigua, Tikal, Lago Atitlán, Chichicastenango.

A Guatemala le gusta venderse como el país de la eterna primavera. La combinación de su ubicación próxima al ecuador y la altitud considerable de varios de sus destinos más atractivos (Antigua está a 1.600 metros por encima del nivel del mar, por ejemplo), hacen que el calor que comporta lo primero se suavice con lo segundo. Ahora bien, debes tener claro que su temporada seca, con menos riesgo de lluvias, es de noviembre a mayo (el verano guatemalteco), y su temporada de lluvias, de junio a octubre (el invierno). Si estás pensando en incorporar el Tikal a tu ruta, los mejores meses son sin duda febrero, marzo, abril y mayo.

Así pues, las diferencias de altitud de las diversas zonas del país hacen que el clima sea bastante diferente de una región a otra. Las temperaturas, y eso es lo bueno, no suelen ser extremas. Las mínimas no suelen bajar de 12º y cuando aprieta el calor, la altitud de sus principales destinos hace que sea muy raro ver termómetros por encima de los 30º. Esas medias, sin embargo no sirven para nada si decides subir a alguno de los puntos por encima de los 2.000 metros (ahí ya sí hay frío, que puede bajar a los 5º, especialmente en las frías noches) o si decides probar las playas del Pacífico, con bastante calor (28º de media, y máximas de 32 o 33 grados).

Con independencia de la fecha que decidas, debes tener claro que estás en un país muy verde y con altitud, lo que supone que, sí o sí, en algún momento te refresques con la lluvia. Una buena capa de agua en la mochila te evitará sustos. Es completamente imposible hablar de un clima característico de Guate, si tienes en cuenta que su altitud tiene una variación de los 0 (el nivel del mar) hasta los 4.220 metros.

A efectos turísticos, Guatemala tiene dos picos de alta ocupación anuales. El primero está entre los meses de diciembre a marzo, y el segundo coincide con nuestro verano, julio y agosto. La ocupación en estos meses suele ser muy alta. Recuerda que Guatemala es uno de los destinos favoritos tanto de mochileros (muchos de ellos norteamericanos) como de ciudadanos europeos, y para los jóvenes yanquis es muy habitual pasar unos meses en el país para apuntarse a una escuela de español (y de paso, ir mucho de juerga), de las que verás a decenas en la maravillosa Antigua.

Como descubrirás, Guatemala es un precioso país, casi adictivo para los amantes de la fotografía, porque tiene una fuerte influencia y presencia de la cultura maya, y gran parte de su población es indígena.

Guatemala es un país de 108.000 kilómetros cuadrados, y poco más de 16 millones de habitantes. Su moneda se llama Quetzal, como el ave, y destaca por tener más de un 40 por ciento de su población de origen indígena, lo que le convierte tras Bolivia en el segundo país de América con más población indígena. Vete familiarizando con nombres como quiché o ixil, algunos de los nombres de los grupos más comunes en Guate.

Y la comida… se come muy bien en Guatemala. Tratan el maíz de diversas maneras, no solo a través de las tradicionales tortitas, que verás a las mujeres amasar y tratar con mimo a palmadas antes de depositar en la plancha. Atrévete con los tamales, y sus variantes los chuchitos o los tamalitos, y desayuna sin reparos bien tradicional con la pasta de frijol negro y un huevo frito o revuelto. Una de las opciones más estupendas, para probar realmente comida indígena, es que coincidas en Chichicastenango un jueves o un domingo, día de mercado. No te lo pierdas. La cerveza, en Guate, es sin duda la Gallo, pero también destacan la Dorada o la Monte Carlo.

De sus principales focos turísticos, no puedes perderte la maravillosa ciudad de Antigua, una ciudad de estilo colonial con rincones asombrosos en los que relajarte con un café de cine. Pasear por Antigua, conocer su mercado dominical, entrar en alguna de las casas coloniales… es una experiencia maravillosa. Desde Antigua como base salen a diario excursiones en las que viajar a otro mundo y asombrarte (tras una caminata exigente o a caballo si aportas un extra) subiendo a alguno de los volcanes activos que hay a su alrededor, como el Pacaya. Son experiencias de esas que los anglosajones llaman de once in a lifetime, o una vez en la vida, puesto que realmente permiten ver, y muy de cerca, lo que es la lava y como huele, y ruge, un volcán activo.

Otro de los destinos más atractivos y visitados de Guatemala es el Lago Atitlán, un precioso lago rodeado de pueblitos con el nombre de los apóstoles cristianos. El lago es de origen volcánico, y ofrece realmente no solo estampas muy bellas, sino la experiencia de alojarse cerca de esa agua y poder ver unos días cómo viven y conviven con su lago las diversas etnias indígenas de la zona. No te quedes solo en el paseo en barca entre alguno de los puebos. En Atitlán podrás realmente conocer a fondo como es la vida de los indígenas hoy.

Otra de las opciones que debes contemplar sí o sí en Guatemala es la de viajar hasta el norte del país para conocer, en la zona del Petén, el asombroso parque nacional del Tikal, uno de los mayores yacimientos arqueológicos de la civilización maya. Desde 1979, el Tikal es Patrimonio Nacional de la Humanidad por la Unesco. La civilización que tuvo en Tikal su capital tuvo su esplendor entre los años 200 y 900 d.C., momento en que dominó toda la región maya con su fortaleza política, económica y militar. Si has estado en Camboya, algunos la comparan con Angkor, pero dicho simplemente, en maya. La ciudad cubre un área de 3.000 km cuadrados, llegó a tener hasta 90.000 habitantes y se han identificado cerca de 3.000 estructuras arquitectónicas en ella. En Tikal podrás aprender cosas que resultan increíbles, como el hecho de asumir que los mayas vivieron y mandaron en una ciudad… sin agua, por lo que tuvieron que inventar diversos métodos para almacenar y distribuir el agua de lluvia.


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